El Museo Cívico ocupa las salas del antiguo Palacio Pretorio, asomado a la parte más alta de Lucignano. Las salas conservan pinturas, mobiliario sagrado y testimonios de la vida ciudadana, pero cada visita termina inevitablemente frente a una obra que parece reunir toda la luz del museo.
El Árbol de Oro, una obra que tardó más de un siglo
El gran relicario, conocido también como Árbol de la Vida o Árbol del Amor, fue realizado entre los siglos XIV y XV. Plata, cobre dorado, esmaltes y corales conforman una forma ramificada de extraordinaria precisión. No es solo un objeto precioso: es el símbolo con el que Lucignano narra su propia idea de belleza y de buen augurio.
Signorelli, pintura sienesa y salas del poder
Junto al relicario se encuentran obras de Luca Signorelli y de maestros sieneses, además de las decoraciones de la Sala de la Cancillería. El palacio conserva todavía la memoria del antiguo tribunal y de sus funciones cívicas. Arte e historia institucional conviven así en el mismo espacio, lo que convierte al museo en una clave esencial para leer el burgo.