Durante siglos, la Valdichiana fue llamada «granero» por la fertilidad de sus tierras. La relación con el trigo no pertenece solo al pasado: continúa en los molinos, en los hornos y en las empresas que transforman harinas y variedades antiguas en productos de uso diario.
Del campo a la harina
Variedades de trigo como el Verna cuentan el regreso a cultivos atentos a la calidad y a la identidad local. La molienda y la elección de las harinas influyen en el aroma, la textura y los tiempos de la masa. Detrás de un producto aparentemente sencillo hay una cadena formada por agricultores, molineros y artesanos.
El pan sin sal y los sabores del valle
El pan toscano, tradicionalmente sin sal, acompaña embutidos, quesos, sopas y aceite nuevo sin cubrir su sabor. Las mismas harinas se convierten en pasta, focaccias, pizzas y postres. Entrar en un horno de la Valdichiana significa reconocer un aroma familiar y entender cómo la historia agrícola sigue viva en gestos muy concretos.