Monte San Savino también se visita descendiendo. Bajo los palacios y las calles del casco antiguo, la ciudad conserva espacios que narran épocas muy lejanas: una estructura subterránea atribuida al mundo etrusco y el gran Cisternone que durante siglos recogió el agua del pueblo.
En la roca, las huellas más antiguas
La estructura subterránea surgida cerca del antiguo barrio judío muestra escalinatas, paredes trabajadas y motivos decorativos que han reabierto el diálogo con los orígenes etruscos del territorio. Su presencia, bajo edificios de épocas posteriores, hace visible la estratificación de Monte San Savino: una ciudad construida sin borrar por completo lo que la precedió.
La Cisterna grande bajo el Palacio de Monte
La gran cisterna, construida entre los siglos XVI y XVII bajo el palacio municipal, puede recorrerse por una pasarela. En otro tiempo abastecía de agua a la población; hoy alimenta el jardín colgante del ayuntamiento. Entrar en ella significa descubrir la ingeniería oculta tras la elegancia renacentista del centro histórico.