El aglione de la Valdichiana sorprende ya a simple vista: los bulbos y los dientes son mucho más grandes que los del ajo común. Sin embargo, al paladar su carácter cambia. El sabor es más suave, dulce y menos picante, hasta el punto de haberle valido el apodo de "ajo del beso".
Un producto rescatado del olvido
Tras un periodo de fuerte reducción de los cultivos, algunos productores han recuperado semillas, técnicas y terrenos adecuados. El regreso del aglione, iniciado con determinación en los años noventa, se ha convertido en un ejemplo de protección de la biodiversidad agrícola y de la memoria campesina del valle.
En los pici, pero no solo
El aderezo más famoso es el de los pici all’aglione, donde el bulbo se cuece lentamente con tomate y aceite hasta deshacerse. Su delicadeza, sin embargo, permite muchos otros usos. Buscarlo en los mercados, en las tiendas y en los restaurantes significa probar un producto que hoy ha vuelto a ser motivo de orgullo del territorio.